Como es bastante sabido llevo unos meses bastante liado de trabajo. En febrero sólo me ha dado tiempo de leerme un libro: El Símbolo Perdido, del infame Dan Brown.
Bien, tengo que decir que es el segundo peor pedazo de mierda que he leído, inmediatamente por detrás de la espeluznante La Mano del Muerto, de la que creo que ya he hablado en alguna ocasión. No es que me esperara mucho (Dan Brown no es Umberto Eco precisamente)(1) pero los otros libros suyos que me había leído(2) tenían algo, al menos. Es cierto que exigían una suspensión de la incredulidad muy alta, pero eran thrillers bien construidos, entretenidos, interesantes, que te tenían en tensión si eras capaz de olvidar las estupideces sobre la sanidad española o la etimología de Yahveh o la Iglesia Católica o el método científico o casi cualquier cosa de las que dice saber y que suelta cada dos páginas. Pero éste...
El libro es lento. Aburrido. Sin ritmo. Sin línea argumental definida. Sin intriga. A los protagonistas les van pasando cosas pero un poco como amanece nublado o soleado, sin que nadie pueda hacer nada al respecto; la historia emite un tufo a Deus ex machina desde el tercer capítulo que no le abandona hasta la última página. No hace falta que diga que Dan Brown sabe del tema de trasfondo del libro (los masones) más o menos lo mismo que de, por ejemplo, la Iglesia Católica (o sea, nada)(3) porque a eso ya nos tiene acostumbrados, pero en este caso además deja claro que tampoco tiene ni idea de ciencia (bueno, eso ya quedaba claro en Deception Point, ahora que lo pienso) ni del funcionamiento de las instituciones de su propio país (el involucramiento de la CIA, por ejemplo, no hay quien se lo crea) y, ya que estamos, que tiene un concepto exagerado de su propia importancia(4). El golpe final, el gran giro argumental de la muerte mortal yo, personalmente, me lo venía oliendo desde el cuarto capítulo.
Pero lo peor de todo no es que sea un libro objetivamente malo y aburrido (esto último, insisto, algo que no suelen ser los libros de Dan Brown). Lo peor de todo es que es un libro tóxico.
Larga disgresión sobre qué quiero decir con esto.
En fin, lo dicho. El libro, malo y aburrido. La idea subyacente, digna de resucitar a Santo Domingo.
No os lo compréis, en serio.
Arthegarn_______________
(1) Bueno, un Umberto Eco bakaluti, inculto y de farlopa hasta las orejas, quizá.
(2) Y, aunque sea quedar mal, acabo de darme cuenta de que me los he leído todos
(3) Bueno, igual sabe mucho pero en el libro no se nota.
(4) Por qué digo esto es un poco complicado y requeriría algún spoiler. Digamos que el secreto "de Seguridad Nacional" que la CIA trata de proteger (violando sistemáticamente derechos individuales) no es ni tan secreto ni, en absoluto, de Seguridad Nacional. Afecta de forma tangencial y populista a la imagen pública de determinados cargos electos en su faceta privada y para de contar, la idea de que el que se revelara podría tener las consecuencias que insinúa Sato en el libro (que poco menos son el fin de la democracia en Estados Unidos) sólo se le puede ocurrir a un narcisista que cree que todo gira en torno suyo. Pero si os lo leéis, cosa que no recomiendo, ya me contaréis vuestra opinión.
(5) Antes hubiera dicho "en el subconsciente colectivo".
relaxed
Uno de ellos es Lunar Park de Bret Easton Ellis, célebre autor catalogado como el enfant terrible de la literatura de este siglo, ya que comenzó su carrera muy joven y con novelas muy controversiales. Una de ellas es American Psycho, para que vayan sopesando el estilo de este señor.